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Un asqueante abuso de poder

Ni siquiera en tiempos de guerra permite el Derecho Humanitario Internacional actos como los que tuve la desdicha de ver en los medios de comunicación este viernes. No fue en Siria, que ya las Naciones Unidas considera en guerra civil, donde militares y policías sacaron del hospital a heridos -algunos en camilla porque no podían caminar, otros con los sueros aún canalizados-. Fue en Salcedo, en la tierra de Patria, Minerva y María Teresa Mirabal.

Incluso en conflictos armados está prohibido, según los cuatro convenios de Ginebra, para “las personas puestas fuera de combate por enfermedad, herida, detención u otra causa” cualquier tipo de atentado contra la vida y la integridad corporal o la dignidad personal, así como los tratos crueles, la tortura y los suplicios. Y lo de Salcedo no era una guerra. Era una protesta de civiles, violenta sí, pero nunca para justificar lo que hicieron allí fuerzas mixtas de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas.

Expuestos como marionetas a las cámaras de TV y fotográficas que posiblemente les salvaron la vida, se veía, en imágenes transmitidas por Noticias SIN, a dos jóvenes, aún con los sueros canalizados, uno de ellos llorando de dolor junto a su compungida madre, ser subidos a la cama de una camioneta sucia, esposados sin idea de dónde iban ni por qué. Otras tomas mostraban a personas desarmadas ser golpeadas por grupos de hasta seis uniformados.

Incluso en los más cruentos conflictos armados la gente tiene derechos. “Los prisioneros de guerra deben ser tratados con humanidad en todas las circunstancias. Están protegidos contra todo acto de violencia, así como contra las intimidaciones, insultos y la curiosidad pública”, dice un documento  del Comité Internacional de la Cruz Roja sobre el III Convenio de Ginebra, de 1949.

Lo que pasó en Salcedo es inaceptable. El Gobierno tiene que responder por eso.

Foto: Onelio Domínguez/Listín Diario

María Isabel Soldevila

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1 Comment

  • Anónimo

    June 29, 2012 7:16 pm
    Reply

    El pesar ajeno , a menos que nos toque a la puerta, no nos molesta…Parece ser que este es el caso de lo acontecido en Salcedo, lo cual es una pena que suceda, especialmente en el pueblo donde las hermanas Mirabal lucharon, pelearon y hasta sacrificaron sus vidas por defender los derechos y la libertad de los dominicanos.
    Sera que necesitamos mas Mirabales para controlar la violencia e irrespeto en nuestro pais?

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