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Journalism and Communications are my passion. A multitasker with meaningful experience in news management and content strategy, my goal is to work in a multicultural and innovative environment. Now in Brussels.

Etiquetas por doquier

Con ellas el mundo es de dos colores. No hay matices. El maniqueísmo es su religión. No hay texturas. Contraponen el bien al mal sin intersección posible. Separan. Las hay para todo: para personas, situaciones, países. Con las etiquetas ningún político está animado por el bien social, porque ya les han designado a todos como corruptos. Por su culpa todo sacerdote católico es un potencial pedófilo y todo homosexual una “loca”. Todo “blanco” supuestamente “superior”.

Me incomodan. Las etiquetas hacen que se justifique la violencia contra las mujeres (“ella se lo buscó”, “andaba provocando con esa ropa”) y ven en cada turbante o barba larga a un potencial bin Laden.

Las etiquetas cuestan vidas, destruyen potencialidades. Por culpa de ese afán de definir, encasillar, separar lo “bueno” de lo “malo”, lo que “sirve” de lo “antisocial” se pierde la riqueza de la diversidad. Y en el juego democrático de las ideas, las diferencias son las que aportan el sazón. Qué fácil descartamos grupos enteros por el ánimo taxonomista de quienes se consideran “normales”.

El problema con las etiquetas es que no son sostenibles. No aguantan la mirada inteligente. Se caen ante la búsqueda de la verdad. Hermanas de los prejuicios, las etiquetas se mojan al contrastarse los datos, al verificarse las hipótesis que quieren meter a todo el mundo en el mismo saco. Y las etiquetas son como los búmeran y terminan mordiendo la manos de quienes las pegan en la frente de todo lo que les disgusta.

Al final, querer aprehender la complejidad de la raza humana con epítetos simplones resulta en una pérdida de tiempo, en un esfuerzo fatuo de hacer ver la realidad a través de ojos unidireccionales. Quien decide hacerse dueño de los calificativos despectivos y pretende definir con ellos al mundo, lo que hace es quedarse sin disfrutar de las sorpresas que da la vida y el contacto con humanos y humanas diversos. Yo prefiero acercarme al otro con hambre de conocimiento. Sentirme ignorante en el primer encuentro. Me gusta echar tierra húmeda y compacta sobre mis prejucios, cemento si puedo, o al menos intentarlo. Las recompensas superan siempre las decepciones. Será porque soy una ilusa amante de la gente, y me da pánico pensar en un mundo gris y uniforme.

María Isabel Soldevila

Journalist, Communication Specialist, woman, mother, partner, I am building myself every single day.

2 Comments

  • Tulio José Mateo

    April 12, 2010 3:06 pm
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    En Africa me pasó que me etiquetaban de blanco a pesar de ver que no lo soy. Han sido largos los ratos para explicar que, de nuestro lado del mundo es distinto.

    A veces las etiquetas son casi predeterminadas pero, sea en uno o en el otro, aunque con respeto y tolerancia, hay que intentar cambiarlas de ON a OFF. Con eso crece una hoja en el árbol de la vida.

  • Esteban Iacomelli

    April 15, 2010 11:10 am
    Reply

    Es una lastima. Pero el mundo es asi.
    Recuerdo a Lennon cuando cantaba Imagine.
    Si el mundo pudiera ser solo uno.

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