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Journalism and Communications are my passion. A multitasker with meaningful experience in news management and content strategy, my goal is to work in a multicultural and innovative environment. Now in Brussels.
mamá, papá, necios

Ser necios, por mamá y el país

L a madre, que no es ni sublime ni perfecta, engendra vida y –salvo alguna excepción—espera que crezca y sea de provecho. Hoy, en nuestro país, se regalarán flores y dulces, se cantarán alabanzas al útero creador, a la eterna sacrificada por el amor filial. Nuestras madres lo merecen, pero cuán mejor regalo sería dejarnos de cuentos y sacudirnos la inopia espiritual que nos arropa.

¿Seguiremos macerándonos en una indiferencia asesina que nos tiene entre los países donde se mata a más mujeres por serlo, donde el procurador general de la República se confiesa alarmado por el nivel de maltrato al que sometemos a nuestros niños y niñas y donde, poco a poco, la vida vale cada vez menos? Para quienes creen que la corrupción no es un gran mal, piensen solo en un hospital donde los mandos altos usan los fondos para su beneficio personal, desgastan a un personal capacitado negándole espacio para así abultar nóminas con sus acólitos mientras, en una sala de emergencias, un joven accidentado se desangra por dentro, solo, ignorado.

¿En qué momento llegamos a que fuera “normal, sabido de todos”, que cuando se produce un choque el que se acerca al herido le roba, si se “apiada” lo lleva a un centro de salud donde lo deja tirado (aunque el “buen samaritano” a medias sea un agente del orden) y esa persona afectada tiene que recibir insultos y desprecio y esperar la muerte por hemorragia en una camilla porque “tú lo que estás es borracho?”.

¿Cuándo fue que se nos heló el alma y optamos por encerrarnos en un estrecho y cómodo perímetro y no ver la miseria con que malvive la gente en este pedazo de tierra? ¿Será acaso un mecanismo de supervivencia? ¿Nos rendimos por completo ante patronos que despiden a los trabajadores que se organizan, que hacen pruebas de embarazo y de enfermedades vetadas por ley a quienes buscan emplearse? ¿Preferimos no mirar los vicios de construcción de las escuelas del 4%?

El proceso electoral en que aún estamos es testimonio de esta actitud: el reclamo a muchos les suena a necedad, revelar irregularidades se entiende como ganas de “desestabilizar”. Si algo provechoso puede salir de este patético proceso –que mal comenzó con la venta de candidaturas y partidos al mejor postor electoral— es que saque un poco de la modorra a un pueblo demasiado manso y propenso a bajar el lomo.

Si seguimos acrecentando la brecha que nos separa, poco quedará para repartir. Nos llenaremos de fosas con cadáveres amordazados, profesionales del mínimo esfuerzo y pasajes de ida.
Pero tal vez exagero, son cosas mías, y es mejor volver a nuestra calma feliz.

María Isabel Soldevila

<p>Journalist, Communication Specialist, woman, mother, partner, I am building myself every single day.</p>

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